La idea de la Justicia (Amartya Sen)
Hace cien años sólo dieciséis ciudades tenían más de un millón de habitantes, y ahora más de quinientas ciudades pueden ostentar aglomeraciones de gran magnitud; tres de éstas ( Bombay, Sao Paulo y la zona metropolitana de la Ciudad de México) con alrededor de veinte millones.
El contexto urbano muestra profundas desigualdades en medio de una urbanidad fragmentada por el desempleo, la inseguridad, la centralidad del trasporte por sus grandes aglomeraciones y presiones de vivienda, que revelan la percepción de una ciudad hostil: “desplazando a sus habitantes”.
La ciudad moderna puede ser vista como la dimensión urbana de las diversas formas de socialización del acceso y del consumo vía bienes y servicios públicos propia del Estado benefactor, lo cuál se corresponde con el desarrollo del modelo del Estado de Bienestar instalado en la democracia de las posguerra.
Se presenta la auto segregación residencial de sectores medio-altos y altos, en lugares cerrados o semicerrados, habitados por grupos en condiciones de afluencia económica, que eligen esta forma de habitar ante los riesgos de la ciudad.
Para los más pobres la imposición de regímenes militares en diferentes países de América Latina se tradujo en una acción gubernamental de estas familias desde sus barrios originales hacia las periferias lejanas. A partir de entonces, y hasta las aperturas democráticas de los años ochenta, el pensamiento y las reflexiones de las ciencias sociales poco incidieron en la formulación de políticas sociales para combatir la pobreza y promover el desarrollo de los países latinoamericanos.
El llamado sector informal ha venido acrecentando su participación en el empleo de la región: 28.9% en 1980, 42.8% en 1990 y 46.4% al comenzar el siglo XXI. En menos de un cuarto de siglo pasó de menos de la tercera parte a casi la mitad del empleo urbano. Se calcula que de los 29 millones de nuevos empleos generados en América Latina entre 1990 y 1999, 20 millones corresponden al sector informal. (CEPAL, 2001).
El momento del cinismo: al no resultar cierta la teoría del goteo y su correlato ( el que el fortalecimiento institucional iría ordenado, de arriba hacia abajo, al mundo social, a los espacios de la sociedad civil), la arquitectura institucional debió conformarse con el modelo cínico de dos pisos: aunque abajo la masa se hundiera en la precariedad, la anomia y la incultura, lo que por ahora importaba era que el mundo de la exclusión y del desorden no contaminara el espacio de acuerdo de los integrados, revelándose los pactos de gobernabilidad, como el instrumento clave de la nueva situación.
La mejor manera de realizar el derecho humano a una alimentación mínimamente adecuada no significa el recibo de recibir comida en caso de necesidad, sino algún otro mecanismo jurídico que impida la concentración de la propiedad de la tierra, que prohíba la usura o el acaparamiento de los artículos de primera necesidad, o que proporcione atención a la infancia, educación, subsidios para la reorientación profesional, las prestaciones, el desempleo o los créditos de puesta en marcha.
El desarrollo humano es el proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de la gente, las más importantes son una vida prolongada y saludable, acceso a la educación y el disfrute de una vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo.
Los múltiples problemas de muchas naciones industrializadas ricas demuestran que los altos niveles de ingreso en sí mismo, no garantiza el progreso humano. El bienestar de una sociedad depende del uso que se le da al ingreso, no del nivel del ingreso mismo.
Los seres humanos son más que bienes de capital para la producción de bienes de consumo, son también los fines ulteriores y los beneficiarios del proceso.
El desarrollo humano tendría dos lados. Primero, la formación de capacidades: mejor salud, conocimientos y habilidades y lo segundo, es el uso que hace la gente para adquirir dichas capacidades. Se requiere construir la capacidad, para brindar el acceso a dichas oportunidades.
Las políticas aplicadas para incrementar la equidad a partir de la inversión en capital humano, de hecho fomentan el crecimiento económico a más largo plazo y, consecuentemente, reducen la pobreza.
El éxito de una sociedad ha de evaluarse, desde este punto de vista, principalmente en función de las libertades fundamentales que disfrutan sus miembros.
Existen buenas razones para concebir la pobreza como la privación de capacidades básicas y no sólo como una renta baja. La privación de capacidades elementales puede traducirse en una mortalidad prematura, un grado significativo de desnutrición (especialmente en el caso de los niños), una persistente morbilidad, un elevado analfabetismo y otros fracasos.
Pero el paro no es sólo una falta de renta que puede compensarse con trasferencias del Estado (con un elevado coste fiscal que puede ser en sí mismo una gravísima carga); también puede tener trascendentales y negativas consecuencias para la libertad individual, la iniciativa y las cualificaciones. Entre sus múltiples efectos, el paro contribuye a la “exclusión social” de algunos grupos y provoca la pérdida de independencia, de confianza en uno mismo y de salud mental y física.
Las restricciones arbitrarias del mecanismo del mercado pueden provocar una reducción de las libertades debido a las consecuencias de la ausencia de mercados. Puede haber privaciones cuando se niega a los individuos las oportunidades económicas y las consecuencias favorables que los mercados ofrecen y fomentan.
De hecho, en la perspectiva basada en la libertad, ni los “ guardianes” nacionales o locales, ni los ayatolas (u otras autoridades religiosas) ni los dirigentes políticos (o los gobiernos dictatoriales) ni los “ expertos” nacionales o extranjeros)- pueden impedir a nadie participar en la elección de las tradiciones que deben mantenerse.
El papel constitutivo de la libertad está relacionado con la importancia de las libertades fundamentales para el enriquecimiento de la vida humana. Entre las libertades fundamentales se encuentran algunas capacidades básicas como, por ejemplo, poder evitar privaciones como la inanición, la desnutrición, la morbilidad evitable y la mortalidad prematura, o gozar de las libertades relacionadas con la capacidad de leer, escribir y calcular, la participación política y la libertad de expresión, etc. …Desde este punto de vista, el desarrollo es el proceso de la expansión de las libertades humanas, y su evaluación ha de inspirarse en esta consideración.
Lo esencial es que la influencia del crecimiento económico depende de cómo se utilicen los frutos de ese crecimiento económico. La expansión de las oportunidades sociales ha contribuidos a facilitar el desarrollo económico con un elevado empleo y ha creado también las circunstancias favorables necesarias para reducir las tasas de mortalidad y aumentar la esperanza de vida.
Por ejemplo, es posible pensar que dar una proporción mayor de renta a una persona que tiene más necesidades- debido, por ejemplo a una incapacidad- va en contra del principio de la igualdad de rentas, pero no va en contra de los preceptos más amplios de la igualdad económica, hay que tener en cuenta que esta persona necesita más recursos a causa de su incapacidad.
La pérdida de libertad que supone la imposibilidad de elegir el empleo y el trabajo tiránico pueden constituir en sí mismo una importante privación.
Los resultados generales del mercado dependen casi en su totalidad de las instituciones políticas y sociales.
El aspecto del bienestar y el aspecto de la agencia de los movimientos feministas se entrecruzan. Comprender el papel de la agencia es fundamental para reconocer que las personas son responsables: no sólo estamos sanos o enfermos sino que, además, actuamos o nos negamos a actuar y podemos decidir actuar de una u otra forma.
También, existen abundantes pruebas de desinterés por las necesidades culturales de las mujeres de todo el mundo. Existen excelentes razones para sacar a la luz estas privaciones y mantener con firmeza en la agenda la erradicación de estas iniquidades.
Por ejemplo, en un estudio comparativo de cerca de trescientos distritos dela india, se observa que la educación y el empleo de las mujeres son los dos factores que más ayudan a reducir la fecundidad.
También, existe una estrecha relación entre el grado de alfabetización de las mujeres y la supervivencia de los niños en muchos países del mundo y especialmente en las comparaciones internacionales.
Puede estar muy bien decir que todos los seres humanos tienen derecho a recibir alimentos o medicinas, pero si no se ha atribuido ninguna obligación o atribución específica, estos derechos apenas “ significan” nada.
La responsabilidad exige libertad.
Algunas frases del libro Desarrollo y Libertad de Amartya Sen, Premio Nobel de Ciencia Económica, 1998.
Existe una estrecha complementariedad entre la agencia individual y las instituciones sociales. Es importante reconocer al mismo tiempo el lugar que ocupa la libertad individual y la influencia de los factores sociales en el grado y el alcance de esta libertad. Para reconocer los problemas que nos enfrentamos, hemos de concebir la libertad como un compromiso social.
La expansión de la libertad es tanto el fin primordial del desarrollo como su medio principal. El desarrollo consiste en la eliminación de algunos tipos de libertad que dejan a los individuos pocas opciones y escasas oportunidades para ejercer su agencia razonada. La eliminación de la falta de libertades fundamentales es una parte constitutiva del desarrollo.
Existen pruebas contundentes que la libertad económica y la libertad política contribuyen a reforzarse mutuamente; no se contraponen (como a veces se piensa). Las oportunidades sociales para recibir educación y asistencia sanitaria, que pueden exigir la intervención del Estado, complementan las oportunidades individuales para participar en la economía y contribuyen a fomentar nuestras propias iniciativas en la superación de nuestras propias privaciones.
El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de la libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados represivos.
A veces la falta de libertades fundamentales está relacionada directamente con la pobreza económica, que priva a los individuos de la libertad necesaria para satisfacer el hambre, para conseguir un nivel de nutrición suficiente, para poner remedio a enfermedades tratables, para vestir dignamente o para disponer de agua limpia o de servicios de saneamiento. De hecho, se puede añadir, que mientras no se garanticen los derechos económicos la democracia política será frágil.
Lo que pueden conseguir positivamente los individuos depende de las oportunidades económicas, las libertades políticas, las fuerzas sociales y las posibilidades que brindan la salud, la educación básica y el fomento y el cultivo de las iniciativas.
La falta de libertad económica puede alimentar la falta de libertad social, de la misma forma que la falta de libertad social o política también puede fomentar la falta de libertad económica.
El desarrollo tiene que ocuparse más de mejorar la vida que llevamos y las libertades de que disfrutamos. La expansión de las libertades que tenemos razones para valorar no sólo enriquece nuestra vida y la libera de restricciones, sino que también nos permite ser personas sociales más plenas, que ejercen su propia voluntad e interactúan con-e influyen en- el mundo en el que viven.
La concepción de la libertad que adoptamos aquí entraña tanto los procesos que hacen posible la libertad de acción y de decisión como las oportunidades reales que tienen los individuos, dadas sus circunstancias posibles y sociales.
Prestamos especial atención a las “capacidades” de las personas para llevar el tipo de vida que valoran y que tienen razones para valorar. Estas capacidades pueden aumentarse por medio de medidas públicas, pero, por otra parte, el uso eficaz de las capacidades de participación de los individuos puede influir en el rumbo de esas medidas.
Al Diablo la Maldita Primavera
Alonso Sánchez Baute.
Editora Aguilar, 2007.
Faltaba la novela gay en Colombia, alguien que naciera con la banderita del arco iris, y la voz de un narrador describiera una realidad social, que se diga que capta la mente imaginativa de una “ loca” afirmando los sueños de una población marginada.
“Siempre fui conciente que poco a poco, cada día más, mi corazón se iba llenando de amargura y mi lengua de veneno: mi gente me evadía y yo le gritaba mis sinsabores; la gente me enfrentaba y yo le inventaba sus verdades; la gente era indiferente conmigo y yo les recordaba sus secretos de su familia, generación tras generación. Así que la gente terminó siendo amiga mía para que no les escupiera mi odio.”
La lengua es un arma de guerra.
Fue así como logré lo que siempre quise: hacerme notar. Quien me conocía no podía dejar de hablar de mí, generalmente mal, lo cual es muy bueno porque eso demuestra que uno va un paso adelante en esta vida.
¡Vanidad cuanto confundes a los hombres!
Lo cierto es que comencé a vestir con prendas de mujer cada viernes en la noche, cuando me iba a rumbear a la Caja de Pandora, y fue así como descubrí que podía reírme de mi misma y acercarme a la gente sin prevención.
Devenir mujer del hombre.
Pero soy de los que digo que la soledad es una constante homosexual. Existen algunos casos exóticos de parejas dizque estables, pero son matrimonios que tarde o temprano acaban porque siempre hay alguien encargado de meterse en la relación.
Construir la amistad virtuosa, un camino.
Lo que pasa es que uno va adentrándose en la mentira y salir de ella puede ser imposible, y lo malo es que con las locas nunca se sabe cuándo se dice la verdad y cuándo no.
¿El asunto es de verdad y de mentiras?
Diego comienza a besarme, y yo me vuelo inmediatamente a Júpiter y dejo que haga lo que quiera, que me acaricie, que me desnude….y me volteo y veo venirse a todo el público, a los espectadores, a quienes estaban concentrados dizque mirando la película cuando en realidad se extasiaban con nuestro deseo.
Producción colectiva del deseo.
Siempre he pensado que tanto sexo que he tenido es sólo por la búsqueda constante de amor.
No sé cuantos se crean eso.
Por eso me encantan los Chat rooms, porque son como los dark rooms: puedes estar con todo el mundo, pero nunca sabrás con quien estás.
La sociedad del anonimato, aunque se terminen por conocer los fantasmas.
«Porque que nadie me venga a decir que quiere saber sobre el sida, a no ser nombres nuevos de quiénes son seropositivos, claro está, porque ese es el tipo de información que siempre interesa, pero como no nos dejan publicar los nombres en el magazine, tal cuál se lo sugerí a Miguel Angel, pues toca andar informándose por ahí, por terceras personas, que siempre saben con quién no debemos meternos en esta vida. Porque es que a mí, tristezas ¡ jamás!”.
La seducción del dominado.
El sida no es más que una metáfora social, y posiblemente un comportamiento policivo propague más la epidemia, aunque esté fuera de moda, incluso la estrategia de los movimientos gays – en Norteamérica, Europa y Australia- ha sido la lucha contra el silencio y el apoyo y diseño de políticas de salud que atiendan, prevengan y curen dicha enfermedad.
Uno se come el cuento de que realmente Nueva York es el nirvana homosexual y ¡que va!, si Colombia es el paraíso florido y los gays allá vivimos a cuerpo de Rey. O de Reina diré mejor. Y es apenas comprensible. Pienso ahora. Con tantos años de violencia, con la inseguridad de nuestras ciudades, con el temor de salir al campo y ser secuestrado, con toda la historia que ha manchado de sangre nuestras vidas desde muchísimo antes de la patria boba y la reconquista española, cómo no iba a ser posible que la gente terminara entendiendo que hay cosas más importantes que dejarse llevar guiar por prejuicios atávicos, y se convencieron de una buena vez que los homosexuales también tenemos derecho a la ternura.
Edwin Rodríguez, el personaje de la novela, no es tan imaginativo como podría pensarse, acepta la realidad de la violencia Colombiana, incluso posiblemente ha realizado la lectura del libro el Derecho a la Ternura del psiquiatra Luís Carlos Restrepo, actual comisionado de paz, ya antes nos había dicho que su sueño era vivir en Francia, Dinamarca y Holanda donde no importa el que dirán y se puede ser feliz.
A mi lo único que me preocupa en esta vida es la vejez, cuando pase los cuarenta y ya no tenga amigos ni pueda ir a los saunas a levantarme gatitos sin que ellos me vean como un vejete pervertido, igualito que a los mariditos que se les escapan a sus esposas y se van para Apolos Club dizque a desestresarse. Y por eso también tengo muy claro que mientras no llegue a esa edad maligna debo acostarme con todos los hombres que se me atraviesen, porque idéntico a los modelos, ya nadie requerirá mis servicios.
¿El mito de la eterna juventud? Acelerarse hasta que se llegue a la maldita vejez, que finalmente llega, se reconoce la invisibilidad social para los adultos mayores, que tendrán que rebuscarse una sexualidad pagada.
Una historia sin historia, que encontrará la justificación de un mundo ilusorio, verosímil hasta un punto, y no podrá negarse como experiencia de la ficción novelada de un escritor.