Algunos elementos de la política de primera infancia en Colombia.

La inversión social con mayor tasa de retorno es la de la infancia, dado que genera impactos duraderos relacionados con la fortaleza psicológica, la disminución de la morbilidad y la criminalidad en el ciclo de vida de las personas.

Invertir en la primera infancia puede estar asociado a un mayor nivel de ingreso, a una disminución de la pobreza y a una mejor salud; posibilitando el aprendizaje de calidad, que brinda a todos los niños y niñas una oportunidad justa de sacar adelante la vida, en especial a los más vulnerables económica y socialmente.

También, resulta una inversión para la construcción de un tejido social en un futuro cercano. Cuando Adorno habló de educación después de Auschwitz, se puede extrapolar en cierto modo al caso colombiano, lo hizo dentro de dos ámbitos: en primer lugar, educación en la infancia, sobre todo en la primera, seguidamente, ilustración general llamada a crear un clima espiritual, cultural que no permita una repetición; un clima, pues, en que los motivos que llevaron al horror se hayan hecho en cierta forma conscientes.

Aunque exista una política de primera infancia en el país su realización efectiva depende de un compromiso del gasto social que permita atender integralmente los derechos de esta población con una lógica coherente de descentralización a partir de una coordinación intersectorial e interinstitucional entre mandatarios locales, secretarias de educación, el ICBF, los delegados de los ministerios y la comunidad.

Según estudios de la contraloría general en el país existen   5. 200.000 niños y niñas entre 0 y 5 años de los cuales el 56% se encuentra en condiciones de pobreza. De esos 2.312.188, el 24% reciben una atención integral, el 41% cuenta con una atención no integral y el 34% de los niños no reciben ninguna atención. De allí, la importancia que la política de cero a siempre pueda ampliar su cobertura manteniendo su calidad, pero también que pueda garantizar su sostenibilidad convirtiéndose en una política de Estado de largo aliento, además que se incluya un paquete de planificación familiar dentro del paquete de atención.

La política ha llevado a reconocer a los niños y niñas como sujetos activos, a promover el juego y la recreación y las salas de lecturas, pero se requiere de innovación e investigación para ofertar y mejorar su canasta de servicios, de tal forma que Colombia   le apueste a un futuro en paz en el presente.