Retorno

Volvemos a los lugares queridos. La vieja montaña  donde los árboles se estremecen y  la casa soñada de la infancia donde asustaron con fantasmas, al espacio donde habitó el juego, la escucha atenta y un gran caminar de un grupo en medio de canciones y el asombro. El biorritmo de los cuerpos para hallar la sinergia del pensamiento que rueda como una bola.

Allí donde la cartas de amor salvaron de un infierno. Unas pequeñas hadas danzaban en el Battery Park y desde un gran ventanal se acurrucaba la poesía que en medio del sol salía a volar por el rio Hudson. Qué es la eternidad? Una vieja guerrera que desde su espacio con don de mando enseñaba apretar el pedal para abrirse espacio.

Cómo responder a una época? Una mirada que deslumbra ante el estilo y la belleza  de una promesa que salva del látigo y del goce masoquista que también resulta cruel. Igual, está la propia palabra seductora al brillo reluciente de quien conoce  las soluciones  pensadas y probadas a la pobreza del vecino que anda por la calle pidiendo medicinas para el hijo y al que sólo le falta un matojo para que con su sólo emprendimiento mejore su vida.