Identidad y Violencia ( Amartya Sen)


Algunas de sus frases:
El arte de crear odio se manifiesta invocando el poder mágico de una identidad supuestamente predominante que sofoca otra filiación y que, en forma convenientemente belicosa, también pueda dominar toda compasión humana o bondad natural que, por lo general, podamos tener.
Las posibilidades de que haya paz en el mundo contemporaneo bien puede residir en el reconocimiento de la pluralidad de nuestras filiaciones y en el uso del razonamiento, que nos muestra que somos habitantes comunes  de un mundo amplio, en vez de convertirnos en prisioneros rígidamente encarcelados en pequeños contenedores. Necesitamos, sobre todo, comprender con lucidez la importancia de la libertad que podemos tener para decidir nuestras prioridades.
Quienes proponen la paz y la tolerancia, tanto los amos de la guerra y de la intolerancia, pueden pertencer a la misma religión, y pueden ser ( a su manera) verdaderos creyentes, sin que ello se vea como una contradicción.
Existe una fuerte necesidad de separar las diferentes cuestiones que aparecen fusionadas en la retórica de las protestas antiglobalización. La globalización del conocimiento merece la mayor aprobación, pese a todas las cosas buenas que puedan decirse, y con razón, acerca del ” conocimiento local”.
El diagnóstico equivocado de que hay que resistirse a la globalización de ideas y de prácticas porque suponen la “occidentalización” tuvo un papel regresivo en el mundo colonial y poscolonial. Incita a una perspectiva regionalmente estrecha y socava el avance de la ciencia y el conocimiento a través de las fronteras.
Lo que debe evitarse en particular es la confusión entre el multiculturalismo y la libertad cultural, por un lado, y el monoculturalismo plural y el separatismo basado en la fe, por el otro.
Durante los disturbios entre hindúes y mulsumanes de la década de 1940, los matones hindúes asesinaron con facilidad a mulsumanes pobres desamparados, mientras los matones mulsumanes hicieron lo mismo con los hindúes más pobres.
Un amigo Pakistani Shaharyar Khan, diplomático jerárquico muy respetado que fue enviado por el secretario general de las Naciones Unidas a Ruanda después de la matanza, me dijo más tarde: ” Tu y yo hemos visto la brutalidad de los levantamientos que tuvieron lugar en el subcontinente en la década de 1940, pero nada me había preparado para la colosal magnitud de la matanza de Ruanda ni para el alcance organizado de ese país”. La carniceria de Ruanda y la violencia entre los hutus y los tutsis en la vecina Burundi costó la vida de un millón de personas en pocos días.

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