La abuela Julia.

Lo más impactante para mi madre fue que su suegra Julia muriera el día de su cumpleaños y no fue capaz de ir a ver salir el humo del crematorio, a pesar que tanta gente del norte del Valle llegaron a despedirla, pues para Pablo Varela, su hermano, el poeta de Higueron, fue una bella paloma que había sido robada- catorce años tenía ella y treinta y uno él. Al llegar del campo a la ciudad desde la cocina con sancochos y tamales construiría una arquitectura invisible para unir a una familia con el esposo y servir de puente de paso a los que buscaban la oportunidad que no podían encontrar en el entorno rural.

La abuela  había resistido con estoicismo las dificultades de la vida: del esposo que había bajado por el  río Cauca a comerciar cerdos, de su primera hija mujer que  había nacido prácticamente ciega, de meterse en la mitad del marido para evitar que el rejo a los hijos varones mayores fuera menos intenso, de atender la enfermedad del consorte que ya no podía comer sal  y poco antes de morir de un coma diabético se pondría por primera vez un calzado, de tener que encerrarse en un cuarto para evitar ver el  castigo físico de una de sus nueras con su hijo travieso, de una mujer espuelona dispuesta a sangre y fuego a defender a su ojos de gato, de la costeña habilidosa, que desde que se le abrió la puerta de la casa se quedó con el hijo que la abuela desde pequeño había  protegido, y paradójicamente la única que no dio lidia fue la nuera que se caso con un perro mujeriego.

Winding dirt path through a misty forest with tall trees and ferns
A winding path leads through a misty forest bathed in soft morning light.