Sólo hasta ahora se comprende una decisión del pasado, pues recientemente en un sueño una madre viajó en columpio por debajo de la tierra que quedó desperdiga en el sonido de los cocuyos y en una melodía, sin que pueda olvidarte, pues fueron unas noches fantasmagóricas de conversaciones con ricos manjares y postres en finos restaurantes de la gran manzana para terminar en un juego de intensidades sin fin.
Tu poesía fue alquimia y por tu escucha diste paso a la propia imaginación para tomar vuelo sin quedarse en jaulas de oro, pero a pesar que el tarot profetizó la separación, con el dolor de la ausencia apareció un absurdo y un drama sin sentido, sin que tus huellas dejaran de marcar, a pesar de un infierno escogido. No debemos envidiar los merecimientos ajenos, pero los límites se hacen necesarios sin existir un camino de reversa.









