Pechirojo.

Gracias a un misterio inefable que surge repentinamente en medio del lago; al lado del río cuando ya ha caído la noche alumbrado por un faro de la ciudad; se cruza a un vehículo en medio de una carretera con unos cómplices de secretos  para emprender vuelo o se anuncia en plena luz de un parque como si fuese el inicio de una palabra que fortifica para romper un infierno y escribir en el origen aquello que vuelve de forma diferente con cadenas que se rompen y una experiencia que cuenta para redescubrir una vocación perdida ya sin miedo que se abre al otro como un regalo.

Gracias a quienes saludan por un nuevo día; de la mujer que con sus sentencias defiende la justicia; del padre que trae el pan a casa cada día; de la madre que a pesar de su dolor despide a sus retoños, que viajan en búsqueda de sus sueños; del hermano que con su autoconfianza triunfa en su emprendimiento; y del amigo que como alter ego enseña a elegirse, curar las heridas y aparece en una montaña mágica donde se rompen los goznes del tiempo con su abundancia y a las cinco de la tarde en un café de un domingo sentados en  silencio en un Boulevard sopla el viento mientras los loros cantan su sinfonía.     

Café negro.

Con su traje blanco apareció el tío materno advirtiendo en un sueño sobre el peligro que se cernía en un mensaje de protección divina mientras al despertar  la madre alisaba el cabello indomable de Griselda, que gustaba andar con su short corto provocando a los hombres en casa mientras su memoria recorría la vegetación espesa del río Caguán al igual que sus caminatas entre cordilleras  y en medio de su risa e inconsciencia indujo la guerra en un terreno sagrado por el mismo aparato que secuestra almas y aniquila , como si la vida enseñara que ya no pudiera guardar más un diploma en un armario cuando después de la peste la ciudad fue sitiada y en las barricadas volaban la belleza de unos cuervos.

Después de ingerir una sopa caliente condimentado con  santería cubana en medio de la noche y salir luego por una avenida caminé diez cuadras antes de tomar un taxi de regreso, pero en un puente elevado el camino fue bloqueado para iniciar en el mismo vehículo vueltas de allá para acá, y en el momento de recibir un atentado en el corazón con pistola oré al mismo Universo en expansión de galaxias, estrellas enanas y agujeros negros, que sabe ocultarse en la calma y reconoce que los gatos piden ratones y los perros huesos; pero como no había nada que robar fui arrojado a las afueras en un barrio lejano sin tener la mente  fría para llevar consigo la maleta con los cuadernos de clase del curso de sistema político colombiano.

Reflejo.

Raíz absorta en una orilla  del río después del paso de una tormenta, seducido al instante en un juego de luces  y un convencimiento en una disco de moda, atrapado luego en un juego erótico de ser jabonado en un baño para saber que hoy en el recuerdo sólo son flores ya marchitas.

Aparece en un sueño como un niño hermoso que confunde a un otro con su misma madre de hielo, y queda el mismo perdón de despedida con una salida diplomática, pues se comprende la herida y la necesidades de un ego ilusurio y débil cuando se huyó de la casa temprano para evitar humillaciones y un castigo permanente, pero con el tiempo y la distancia todo pasa.