Defensa de la imaginación


 Algunas notas sobre el amor, la muerte y la política.

 

Acostarse con la huida del crepúsculo en una tarde de verano y levantarse en la madrugada con las gotas de lluvia que caían sobre el vidrio de la ventana. Una ensoñación, formas del otro cuerpo que acompañan, los recuerdos de la danza rítmica del teatro, el juego de cometa en el parque de Faca, el silencio de la presencia de la práctica diaria. Madre mía que pones al secar la ropa al sol, sueño diferente de los cuerpos muertos a sangre fría con metralla o de la pequeña niña que llora del fuego aéreo de la guerra.

Quisiera haber quitado las cuatro espinas para evitar que el cordero se hubiese comido la flor. Las cartas de amor, el silencio para escuchar el amado en las calles de Chelsea, la plástica de los cuerpos y después a cenar en el City Crab o comer los postres del barrio Chino. La muerte que asoma en un mundo cada vez más indiferente a las prerrogativas personales o lo escrito en un poema. El poeta que sueña morir al lado de mi amor para sin miedo bajar solo a la eternidad.

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