Navidad.

Tu eres una sonrisa que hace ir a una nube al magnificar una belleza para sanar una ansiedad que provoca el sonido del cuervo de la mañana, agazapado en un copa verde, y una tarde con un sol que quema en medio de fábricas y cañaduzales, pero en el viaje queda fijada la garza en su pantano y la intensidad de una vibra cósmica que va más allá y produce el milagro de descubrir una esencia que trae paz en la humildad de un pesebre con su niño dios, o la alegría del árbol con las luces y unas bolas de papá Noel. Abrazo la propia inocencia de la infancia con un mutismo vacío de tiempo congelado que en  medio de una montaña a más de dos mil kilometros metros sobre el mar  rompió el viento en medio de un casa de piedra con jardín y columpio volador para renovarse en el respiro de cada día.