Reflejo.


Raíz absorta en una orilla  del río después del paso de una tormenta, seducido al instante en un juego de luces  y un convencimiento en una disco de moda, atrapado luego en un juego erótico de ser jabonado en un baño para saber que hoy en el recuerdo sólo son flores ya marchitas.

Aparece en un sueño como un niño hermoso que confunde a un otro con su misma madre de hielo, y queda el mismo perdón de despedida con una salida diplomática, pues se comprende la herida y la necesidades de un ego ilusurio y débil cuando se huyó de la casa temprano para evitar humillaciones y un castigo permanente, pero con el tiempo y la distancia todo pasa.

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