DE LA FELICIDAD EN ARISTÓTELES
– El amor, en efecto, tiende a ser una especie de exceso de amistad, y éste puede sentirse sólo hacia una persona, y así una fuerte amistad sólo puede existir con pocos.
– Todos los sentimientos amorosos proceden de uno mismo y se extienden después a los otros.
– Lo más hermoso es lo más justo; lo mejor, la salud, pero lo más agradable es lograr lo que uno ama.
– La felicidad es una cierta actividad, y la actividad evidentemente, es algo que se produce, y no algo como una posesión.
– El hombre feliz necesita amigos.
– También se dice que el tiempo revela al amigo, y las desgracias más que la buena suerte.
– El hombre verdaderamente feliz vivirá también muy agradablemente, y los hombres no en vano exigen esto.
– Debe decirse que nada viene de la suerte, a pesar de que nosotros, cuando hay otra causa y no la vemos, decimos que la suerte es causa.
– De manera que las acciones que proceden de la ira y el apetito son propias del hombre. Entonces es absurdo considerarlas involuntarias.
– Vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz.
– pues el que huye de todo y tiene miedo y no resiste nada se vuelve cobarde, el que no teme absolutamente y se lanza a todos los peligros temerario; asimismo, el que disfruta de todos los placeres y no se abstiene de ninguno, se hace licencioso, y el que evita todos como los rústicos, una persona insensible.
– Afirmo, amigo, que el hábito es práctica duradera, y que acaba por ser práctica duradera.
– La mayoría de la gente es olvidadiza y desea más recibir que hacer favores.
– Es agradable, del presente la actividad; del futuro la esperanza; del pasado la memoria, y lo más agradable e, igualmente amable, el resultado de la actividad.
– Una ciudad está en concordia cuando los ciudadanos piensan lo mismo sobre lo que les conviene, eligen las mismas cosas y realizan lo que es de común interés.